El Programa Final – IV – El Plan de los Otros
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He estudiado, ¡ay! Filosofía,
Medicina, jurisprudencia,
y también, por desgracia, teología.
A fondo, con ardiente persistencia;
¡Y heme aquí, pobre majadero
Tan en ayunas hoy como el día primero
[…]
Ello me tiene el alma requemada…
Más seso tengo que la fatua turba
[…]
Ni escrúpulo ni duda me conturba,
no temo al infierno,
¡Y no me importa el diablo un cuerno!
¡En cambio, de alegrías ya ninguna me queda!
[…]
Por eso a la magia me di,
Por si acaso un espíritu benigno
Me revelara algún secreto signo
A fin de verme libre del desdoro
[…]
¡De ver actuar las fuerzas primordiales
Y no más revolver frases insustanciales!
Fausto – Goethe
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Locación desconocida
70 horas antes del Inicio
Antropetha ingresó a sus aposentos, que literalmente la estaba esperando. Estos, provisionales y proveídos por Dieciséis, parecían más confortables que los que tuviera alguna vez en su casa, ahora convertida en cenizas.
-Pero eso fue hace mucho tiempo.
Vestida con lo mismo de siempre; su túnica andrajosa como de monje renegado y sus sandalias. Exceptuando eso, no se notaba nada. Pero lo que más se remarcaba en su figura eran sus ojos. Esos, que habían conquistado a tantos incautos. Esos, que le habían permitido realizar su venganza. Esos, que la habían marcado, que habían marcado a tantos.
Esos, de color rubí, hiedra candente de un desierto de lágrimas, centellantes, profundos, mágicos. Le era imposible mirarse al espejo sin notarlos. Eran salvajes. Pero cuando aprendió a usarlos en su provecho, se volvieron más salvajes todavía.
-Siguen buscándome, ¿no es así?- fijó algunos datos en una pantalla que ahora flotaba sobre su cabeza. – Dieciséis es especial. Es mío. Jamás lo encontraran.
Reflexionó y de pronto se dibujo una siniestra pero de alguna manera feliz sonrisa en su cara.
-O tal vez lo harán. Si… tal vez lo harán
Contactó a los otros. Cerró los ojos y los imaginó. Y se imaginó a ella cerca suyo. Y les habló. Y se los comunicó.
Se desnudó, como habituaba para dormir, y se echó una siesta. Era hora de esperar.
34 horas antes del Inicio
Locación desconocida
-Deben estar recibiendo la información en este momento. Es hora de comenzar con los preparativos. – Sonrió con flagelo una vez más, y recordó aquel día en el que sus ojos habían surgido. El día que ese otro ojo había desaparecido. El día de la decisión. Era momento de una venganza.
2 horas antes del Inicio.
Locación desconocida.
-Ya vienen. Allí, detrás de los helechos- susurró -. ¡No miren, imbéciles! Pretendan trabajar.
-Mi plan funcionó. Es Ella. La siento. Ahora, que dispare.
Se escuchó una explosión, y luego negro. Cuando abrió los ojos a la luz, la vio acercarse, mientras le hablaba. Antropetha sonrió para sus adentros, mientras escuchaba sus palabras.
-Sal de ahí, pequeño. No te vamos a lastimar-.
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