El Origen
Nada exhalaba esa nada infinita. Infinita, pero sin existir. Una paradoja de una paradoja, algo inexplicable, pero real al fin. ¿O irreal? ¿No habÃa nada, o allà estaba todo escondido, esperando a salir? Una explicación para la inmortalidad, serÃa eso. Esa incongruencia, sin ningún adyacente, no podÃa ser más que inmortal.
Hasta que, en ese momento glorioso, de la invisibilidad de lo inexistente surgió una chispa. Una luz, en medio de la negrura de nunca acabar. ¿PodÃa ser cierto? No habÃa nada para comprobarlo.
Creció, creció, creció. Diferentes colores tenÃa, ya no era un simple destello. Reflejábase en la formación esa gran Nada, indiferente a lo que pasaba. Pero ya se movÃa, ya se desperezaba en un intento de expandirse. Se achicaba, se dilataba, no volvÃa a ser lo mismo nunca.
VolvÃa sobre sus pasos, no podÃa ir muy lejos. Se generaba, se destruÃa, se inmortalizaba ante los ojos de nadie. Se abrió más.
De pronto, otra chispa a su lado. No podÃa dejar de incluirla en su ente. La atrajo hacia sÃ, absorbiendo su luz. Y una partÃcula más, y seguÃa creciendo. QuerÃa abarcar todo, absolutamente todo. Se guardaba para sà las cosas, en un espacio cada vez más ocupado.
Se cerró de pronto, se contrajo, por ningún motivo aparente. Y encontró otro elemento. Uno más, de los millones de millones que habÃa incluido a su objeto. Uno más, que habrÃa de desatar la gran catástrofe. Pero no hay mal que por bien no venga.
Lo tomó, y lo diluyó en sÃ. Y entonces ocurrió. Se desataron los ligamentos, todo salio disparado hacia los lados. La Gran Explosión habÃa comenzado. Y la Nada se convirtió en Todo. Y se juntaron las cosas, y seguÃan expandiéndose. Y el Todo se formó. Y todo surgió.
Y aquà estamos. Inconscientes de lo que pasó alguna vez, hace mucho tiempo. Sólo hay que pensar en no destruir, ahora, lo que una destrucción masiva pudo crear hace millones de años.


Loading...



