El Séptimo Duque
Solo. En una cueva oscura que parecÃa abandonada desde el perÃodo en el que la naturaleza no habÃa brindado todavÃa un gran coeficiente a la raza humana. A la merced de arañas, murciélagos fantasmagóricos, esperando un milagro inesperado, algo que cambie. CabÃa la posibilidad de lluvia, pero el agua no entrarÃa a la cueva. Y él no se atrevÃa a salir. No con ellos al acecho.
Estaba ahà desde hace un par de dÃas. Enfermo, casi podrÃamos decir moribundo, alimentándose de lo poco que habÃa allÃ, bichos y hojas secas. Afortunadamente la sombra del enorme risco que se cernÃa peligroso a unos metros de la entrada ocultaba su presencia, pero tenÃa que vivir a tientas. Famélico, hurgó en un rincón algo que fuera jugoso. Un escarabajo cayó en sus manos, y trato instintivamente de escapar antes de ser devorado con avidez infrahumana por aquel hombre tan extraño.
De pronto salió el sol y unos rayos entraron en la caverna. Era extraño, porque una neblina se habÃa propagado por todo el lugar, y no habÃa nunca dado muestras de que iba a ceder. Además, ¿qué luz podrÃa haber sorteado esa roca tan grande? Pero él no se percató de eso.
Los hilos dorados se colaron por las pupilas del fugitivo, cegándolo instantáneamente. Un brillo de esperanza cubrió sus ojos y un rubor corrió por su cuerpo. Rápidamente se levantó, mirando a su alrededor, a lo que habÃa sido su último hogar. El extraño vestÃa unos harapos que solÃan ser un atuendo color esmeralda, pero que con el tiempo y el uso constante habÃanse transformado en un género gris con tonalidades verdosas. Su cara no podÃa estar peor. Su fisonomÃa indicaba que vivÃa en la miseria, con su barba de tres meses, polvo por todos lados y una expresión de tristeza inconsolable. Sus piernas temblaban por el frÃo, y sus pies, negros como el carbón, no tenÃan sensibilidad. Pero de pronto pareció extraer algo de fuerza que tenÃa guardada, porque corrió imprudente hacia la puerta de la cueva. QuerÃa mirar el exterior, sentir el viento. Se sentÃa a salvo.
Desde que los Insurrectos de la Muerte, como él y muchos otros la llamaban, habÃa descubierto lo que sabÃa lo estaban persiguiendo. Ya habÃa perdido la cuenta de cuantas noches tuvo que dormir solo y con frÃo, y cuantos dÃas tuvo que caminar sin descanso hasta encontrar un refugio que no puedan alcanzar esos bárbaros. Pero siempre estaba en peligro. No solo él, sino todos los que conocÃan el Secreto. El mundo estaba en crisis, y se habÃa derrumbado lentamente durante cincuenta años. Y ahora los perseguÃan a todos. Nadie sabÃa de lo que eran capaces, hasta que les tocaba padecer sus torturas. Los Siete Duques eran los que estaban más enterados. Nadie hubiera imaginado, a menos que lo conociera muy bien, que el hombre que ahora estaba en esa refugio tan precario y ruin habÃa sido uno de ellos el que alguna vez habÃa recibido esa invitación a concurrir a la revelación del Secreto, mientras descansaba a la vera de una chimenea, bajo el techo de un castillo.
Plugin AsideShop 1.0.3 traducido al Español
Y sigo traduciendo plugins, los que me gustan. Este AsideShop es muy bueno, sirve para lo que yo pongo en el blog como MiniPosts y MiniAvisos. En la hemeroteca se ven normales, pero en la página principal tienen un diseño diferente. Bueno, aca van las caracterÃsticas:
Descripción:
Un Plugin para WordPress que te habilita crear plantillas para las entradas asides. Instantáneamente.
AsideShop es un plugin muy util, te permite crear diseños para los miniposts, asÃ, si querés postear algo corto, podés hacerlo sin que ocupe un espacio grande y molesto. Muy útil para escribir comentando una cosa corta, como un chiste o un juego.
Instalación:
Subir la carpeta descomprimida “asideshop” al directorio /wp-content/plugins. Activar desde el Panel de Control, y luego ir a la solapa Opciones-AsideShop para configurar las opciones.
Microutopia anda otra vez
Estoy muuuuuuuuuy contento de anunciar que el blog esta andando otra vez. Tuve problemas otra vez con la base de datos pero por suerte habÃa hecho un respaldo esta vez. Bueno, el error fue tratando de actualizar, y aca estoy otra vez en mi 2.3.3, y creo que no voy a actualizar hasta que salga WP 2.6, porque ya tuve bastantes sustos. Pero ya estamos de vuelta. Si señores.

